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¿Cuándo y cómo exponerse al sol durante la quimioterapia?

Todos sabemos que una exposición solar excesiva puede provocar cáncer de piel. De hecho, según datos recientes en España, en 2024 se registraron 30 casos por cada 100.000 habitantes de cáncer de piel no melanoma, y 12 por 100.000 de melanoma. Pero lo que no todo el mundo sabe es que las personas en tratamiento oncológico son aún más vulnerables al sol, tanto durante como después de la terapia.

La quimioterapia —y otros tratamientos contra el cáncer— pueden alterar la respuesta cutánea a la radiación UV, haciendo que incluso exposiciones leves provoquen quemaduras, irritaciones o manchas. Por eso, proteger la piel se vuelve fundamental, no solo para evitar molestias, sino también para prevenir lesiones más graves o la aparición de nuevos tumores.

La buena noticia es que no es necesario renunciar al sol por completo. Con las precauciones adecuadas, es posible seguir disfrutando del aire libre sin poner en riesgo tu piel. A continuación, te contamos cómo y cuándo exponerte al sol de forma segura durante la quimioterapia.

¿Por qué la quimioterapia vuelve tu piel más sensible al sol?

Durante la quimioterapia, la piel puede volverse mucho más sensible a la radiación solar. Esto se debe a un efecto secundario común llamado fotosensibilidad, que provoca reacciones exageradas ante niveles normales de luz solar: desde quemaduras intensas hasta erupciones o manchas oscuras que antes no habrían aparecido.

Estas reacciones varían según el tipo de fármaco y la persona, y también pueden presentarse con otros tratamientos como la inmunoterapia. Aunque en muchos casos desaparecen tras finalizar la terapia, la piel puede seguir vulnerable durante semanas o incluso meses.

Por eso, la mayoría de especialistas desaconsejan tomar el sol de forma intencionada durante la quimioterapia, especialmente con fines de bronceado. Si se realiza, es necesario la utilización de protección solar alta, hábito que debe realizarse a diario, y sobre todo, evitar exposiciones prolongadas y a las horas en las que el sol tiene más fuerza. Eso no implica quedarse en casa, con precauciones adecuadas, es posible disfrutar del exterior sin poner en riesgo la piel.

Consejos para una exposición solar segura durante la quimioterapia

Durante el tratamiento, la piel es más vulnerable y necesita cuidados especiales. Estas pautas te ayudarán a disfrutar del aire libre con seguridad:

  • Evita las horas de máxima radiación: no te expongas al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas. Opta por salir al aire libre temprano o al atardecer. Recuerda: incluso con nubes, los rayos UV siguen presentes.
  • Usa protector solar todos los días: elige un fotoprotector de amplio espectro (UVA/UVB) con FPS 50+. Aplícalo 30 minutos antes de salir y reaplica cada 2 horas, o tras nadar o sudar.
  • Protégete con ropa y accesorios: lleva ropa de manga larga, de tejidos frescos y tupidos, preferiblemente con filtro UV. Añade sombrero de ala ancha y gafas de sol con protección UV.
  • Busca sombra siempre que puedas: ya sea en la playa, el parque o la terraza, evita el sol directo y alterna con zonas sombreadas.
  • Hidrátate y cuida tu piel: bebe agua con frecuencia y, si hace calor, refresca tu piel con duchas breves o paños húmedos. Después de estar al sol, usa cremas hidratantes hipoalergénicas para aliviar la piel.
  • Evita productos que aumentan la sensibilidad: no uses perfumes ni cosméticos con alcohol antes de exponerte al sol. Evita también cabinas de bronceado y duchas con agua muy caliente. Si nadas en la piscina, aclárate con agua dulce para eliminar el cloro.
  • Consulta a tu equipo médico: antes de vacaciones o exposiciones prolongadas, habla con tu oncólogo. Algunos fármacos aumentan la fotosensibilidad y requieren precauciones adicionales.

El proyecto RESILIENCE y la importancia del autocuidado

Cuidar tu piel frente al sol es solo una de las formas de autocuidado importantes durante el tratamiento oncológico. En nuestro Proyecto RESILIENCE, financiado por la Unión Europea, nos enfocamos en reducir otras secuelas de la quimioterapia para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Igual que protegemos el corazón, debemos proteger la piel: todas estas medidas contribuyen a que el paciente oncológico sea más resiliente y pueda disfrutar de una vida más plena y segura durante y después del cáncer.

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