El encuentro multidisciplinar de RESILIENCE, celebrado durante el Congreso ESC Cardio-Oncology 2026 en Viena, reunió a expertos internacionales, representantes de pacientes, industria y agencias reguladoras para redefinir el futuro de la cardio-oncología. Los participantes defendieron un cambio de paradigma: pasar de detectar el daño cardíaco cuando ya se ha producido a prevenirlo de forma temprana e integral.
Una visión preventiva para la cardio-oncología del futuro
La enfermedad cardiovascular relacionada con los tratamientos oncológicos se ha convertido en uno de los principales retos para la atención de los pacientes con cáncer. Ante esta realidad, el encuentro multidisciplinar de RESILIENCE puso el foco en la necesidad de adoptar un enfoque preventivo, multidisciplinar y centrado en el paciente que permita reducir el riesgo cardiovascular, mejorar la supervivencia y aumentar la calidad de vida después del cáncer.
Los expertos coincidieron en que la cardio-oncología debe evolucionar desde un modelo reactivo, basado en la detección del daño cardíaco una vez establecido, hacia estrategias que integren prevención, diagnóstico precoz, seguimiento personalizado y atención a largo plazo.
En este contexto, RESILIENCE se presentó como una plataforma europea capaz de combinar atención clínica, biomarcadores, técnicas avanzadas de imagen cardíaca, salud mental, resultados reportados por los propios pacientes (Patient-Reported Outcomes,PROs), principios éticos y programas de supervivencia.
Hacia una mejor evaluación de la seguridad cardiovascular en los ensayos clínicos
Uno de los principales temas abordados fue la necesidad de mejorar la evaluación de la toxicidad cardiovascular en los ensayos clínicos de oncología y hematología.
Los participantes señalaron diversas limitaciones de los estudios actuales:
- Los pacientes con mayor riesgo cardiovascular suelen quedar excluidos.
- Los criterios para medir la cardiotoxicidad son heterogéneos.
- La implicación de especialistas en cardiología llega con frecuencia demasiado tarde.
- La ecocardiografía aislada no siempre permite una valoración completa del riesgo.
Para superar estas limitaciones, se propuso una nueva ruta asistencial de cardiohematología basada en la integración de múltiples herramientas diagnósticas:
- Evaluación clínica del riesgo cardiovascular.
- Biomarcadores cardíacos como troponina y NT-proBNP.
- Ecocardiografía con análisis de strain global longitudinal (GLS).
- Utilización selectiva de resonancia magnética cardíaca (RMC).
- Participación temprana de equipos especializados en cardio-oncología.
La representación de los pacientes estuvo presente en cada una de las sesiones. Sus ponencias fueron muy enriquecedoras y, tras compartir su perspectiva, se generaron debates especialmente interesantes y productivos. Los testimonios de pacientes pusieron de relieve la importancia de mejorar la comunicación sobre los riesgos cardiovasculares asociados a los tratamientos y a la participación en ensayos clínicos, especialmente en momentos de gran vulnerabilidad emocional tras el diagnóstico de cáncer.
La resonancia magnética cardíaca gana protagonismo
La imagen cardíaca avanzada ocupó un lugar central en el debate. En particular, la Resonancia Magnética Cardíaca (RMC) fue identificada como una herramienta fundamental para transformar la práctica de la cardio-oncología.
Los expertos destacaron su capacidad para:
- Detectar lesiones cardíacas de forma precoz.
- Caracterizar con precisión el tejido miocárdico.
- Monitorizar los efectos de los tratamientos oncológicos sobre el corazón.
- Ofrecer una evaluación más completa que la basada únicamente en la fracción de eyección ventricular izquierda.
Representantes de la industria presentaron además nuevas soluciones tecnológicas destinadas a facilitar la incorporación de estas técnicas en la práctica asistencial, incluyendo:
- Análisis de imágenes asistido por inteligencia artificial.
- Protocolos de resonancia más rápidos.
- Flujos de trabajo automatizados.
- Equipos más accesibles y eficientes.
Los participantes insistieron en que estas innovaciones deben ir acompañadas de estrategias que garanticen su accesibilidad en diferentes entornos sanitarios, especialmente en países donde las desigualdades económicas limitan el acceso a servicios especializados.
Supervivencia al cáncer: más allá del seguimiento médico
El encuentro también defendió una visión más amplia de la supervivencia al cáncer, entendida como un proceso que requiere apoyo continuado más allá del control clínico de la enfermedad.
Los especialistas subrayaron que los programas de supervivencia deberían incorporar:
- Atención psicológica.
- Servicios sociales.
- Programas de ejercicio físico.
- Fisioterapia y rehabilitación.
- Asesoramiento nutricional.
- Servicios de orientación y acompañamiento al paciente.
Durante la reunión, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) presentó su modelo multidisciplinar y centrado en la persona, diseñado para apoyar a los pacientes durante la recuperación y facilitar su reincorporación a la vida cotidiana.
La salud mental, un pilar esencial de la cardio-oncología
La relación entre salud cardiovascular y salud mental fue otro de los grandes temas analizados durante la jornada.
Los expertos destacaron la estrecha conexión entre las enfermedades cardiovasculares y problemas como:
- Ansiedad.
- Depresión.
- Estrés postraumático.
- Sobrecarga emocional de familiares y cuidadores.
Por ello, el encuentro respaldó la incorporación sistemática de:
- Programas de cribado de salud mental.
- Equipos especializados en psico-cardiología.
- Resultados reportados por los pacientes (PROs).
- Herramientas digitales de seguimiento y ePROs.
Los testimonios de supervivientes mostraron cómo muchas personas pueden haber superado físicamente el cáncer, pero continúan conviviendo con incertidumbre, miedo al futuro y dificultades emocionales que afectan significativamente a su bienestar y calidad de vida.
Recomendaciones para transformar la atención cardio-oncológica
Como resultado del encuentro, los participantes consensuaron siete recomendaciones clave:
- Consolidar RESILIENCE como una iniciativa centrada en la prevención, la supervivencia y la calidad de vida.
- Sustituir los enfoques basados únicamente en la ecocardiografía por rutas asistenciales integrales de cardio-oncología.
- Definir los objetivos cardiovasculares y las estrategias de seguridad desde las primeras fases de los ensayos clínicos.
- Ampliar el uso de técnicas avanzadas de imagen, especialmente la resonancia magnética cardíaca.
- Integrar PROs, ePROs y la evaluación de la salud mental en la práctica clínica habitual.
- Reforzar los estándares éticos, el consentimiento informado y la protección de datos.
- Vincular la prevención de la cardiotoxicidad con servicios amplios de supervivencia que incluyan apoyo psicológico, social, físico y nutricional.
Un nuevo modelo para mejorar la calidad de vida tras el cáncer
La principal conclusión del encuentro fue que la cardio-oncología del futuro debe ir mucho más allá de la monitorización de la función cardíaca. La prevención de la cardiotoxicidad, el uso de tecnologías avanzadas, la atención a la salud mental y el desarrollo de programas integrales de supervivencia son esenciales para garantizar que las personas que superan un cáncer puedan vivir más tiempo, con mejor salud y una mayor calidad de vida.


