RESILIENCE te ayuda a sobrevivir al cáncer con un corazón fuerte

Después del cáncer: por qué es importante cuidar el corazón

Superar el cáncer es el comienzo de una nueva etapa.

Los avances en oncología permiten que cada vez más personas superen un cáncer.

Es importante tener en cuenta que finalizar el tratamiento no siempre implica dejar a un lado el seguimiento médico. Tras superar la enfermedad comienza una nueva etapa en la que mantener una buena salud física y emocional sigue siendo fundamental.

En este contexto, la salud cardiovascular cobra una especial importancia. Algunos tratamientos oncológicos pueden tener efectos sobre el corazón que no siempre aparecen de forma inmediata, por lo que cuidarlo forma parte del proceso de recuperación.

¿Por qué es importante cuidar el corazón?

El objetivo del tratamiento contra el cáncer es eliminar la enfermedad, pero algunas terapias también pueden afectar a órganos sanos, incluido el corazón.

Aunque muchas personas no presentan complicaciones cardiovasculares, otras pueden desarrollar alteraciones durante el tratamiento o incluso meses o años después de haberlo finalizado.

Por ello, el seguimiento cardiovascular es cada vez más importante dentro de la atención a los pacientes tras el tratamiento oncológico.

¿Qué es la cardiotoxicidad?

La cardiotoxicidad es el daño que determinados tratamientos oncológicos pueden provocar en el corazón o en los vasos sanguíneos.

Algunos fármacos, como las antraciclinas, son muy eficaces frente a distintos tipos de cáncer, pero también pueden producir alteraciones en la función cardíaca en determinados pacientes.

Uno de los principales retos es que la cardiotoxicidad no siempre produce síntomas desde el principio. En algunos casos puede evolucionar de forma silenciosa antes de manifestarse clínicamente, por lo que la detección precoz resulta fundamental.

No todas las personas desarrollan cardiotoxicidad ni todos los tratamientos tienen el mismo riesgo, pero conocer esta posible complicación permite realizar un seguimiento más adecuado y actuar de forma temprana cuando sea necesario.

La importancia del seguimiento después del tratamiento

El seguimiento cardiovascular permite comprobar que el corazón funciona correctamente tras el tratamiento.

Dependiendo de cada paciente, el equipo médico puede recomendar revisiones periódicas y diferentes pruebas para evaluar la función cardíaca e identificar posibles cambios antes de que aparezcan síntomas.

El objetivo no es generar preocupación, sino favorecer un diagnóstico precoz y preservar la salud cardiovascular a largo plazo.

Hábitos que ayudan a proteger el corazón

Además del seguimiento médico, existen hábitos que contribuyen a mantener una buena salud cardiovascular:

  • Mantener una alimentación equilibrada.
  • Realizar actividad física adaptada a cada persona.
  • Evitar el tabaco.
  • Controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa.
  • Dormir adecuadamente y respetar los tiempos de descanso.
  • Consultar con el equipo médico ante síntomas como falta de aire, palpitaciones, hinchazón en piernas o fatiga persistente.

Estos hábitos benefician a cualquier persona, pero adquieren una importancia especial tras determinados tratamientos oncológicos.

La investigación continúa avanzando

Aunque el conocimiento sobre la cardiotoxicidad ha aumentado considerablemente en los últimos años, todavía no existen estrategias completamente eficaces para prevenirla.

Por ello, la investigación continúa siendo esencial para comprender mejor cómo se produce este daño, identificar a los pacientes con mayor riesgo y desarrollar nuevas herramientas de prevención, diagnóstico precoz y tratamiento.

El papel de RESILIENCE

En este contexto desarrollamos RESILIENCE un proyecto europeo financiado por la Comisión Europea, cuyo objetivo reducir la incidencia de insuficiencia cardíaca en pacientes tratados con antraciclinas.

El proyecto investiga una estrategia innovadora, el Condicionamiento Isquémico Remoto (RIC) para proteger el corazón durante el tratamiento oncológico. Además, incorpora herramientas avanzadas, como la resonancia magnética cardíaca y biomarcadores, para identificar de forma precoz los primeros signos de cardiotoxicidad.

Todo ello gracias a un enfoque multidisciplinar que reúne a investigadores, profesionales sanitarios, industria y pacientes, con un objetivo común: mejorar la salud cardiovascular de las personas con cáncer.

En RESILIENCE trabajamos para que superar el cáncer no signifique comprometer la salud cardiovascular.

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