Cómo la investigación está cambiando la forma de proteger el corazón de las personas con cáncer.
En los últimos años, la cardio-oncología ha pasado de ser una disciplina emergente a convertirse en un área clave dentro de la atención al paciente oncológico.
El aumento de la supervivencia al cáncer ha hecho que cada vez sea más importante prevenir, detectar y tratar las posibles complicaciones cardiovasculares asociadas a algunos tratamientos. Gracias a la investigación, hoy conocemos mejor estos riesgos y disponemos de nuevas herramientas para proteger el corazón antes, durante y después del tratamiento.
Esta evolución también se refleja en los congresos de cardio-oncología organizados por el Consejo de Cardio-Oncología de la European Society of Cardiology (ESC), que se han consolidado como espacios de referencia para compartir avances, debatir retos y conectar la investigación con la práctica clínica.
En 2025, se celebró en Florencia, la primera edición del Congreso ESC Cardio-Oncology que reunió a especialistas de cardiología, oncología, hematología, radioterapia y disciplinas afines para abordar avances en prevención, diagnóstico, tratamiento y manejo de las enfermedades cardiovasculares relacionadas con las terapias oncológicas. En este encuentro, RESILIENCE compartió las lecciones de su ensayo clínico de fase II, orientado a evaluar una intervención preventiva frente a la cardiotoxicidad inducida por antraciclinas.
En 2026, Viena acogió una nueva edición del Congreso de Cardio-Oncología de la ESC y, en este marco, el segundo evento multidisciplinar RESILIENCE, “Sobrevivir al cáncer con un corazón fuerte”. La jornada reunió a expertos, investigadores, pacientes, asociaciones de pacientes e industria para debatir sobre nuevas terapias frente a la cardiotoxicidad, toxicidad cardiovascular en ensayos clínicos de onco-hematología, imagen médica, salud mental y experiencia del paciente.
En este sentido, se pueden considerar cinco avances significativos que previsiblemente guiarán el futuro próximo de la cardio-oncología.
1. La prevención comienza antes de iniciar el tratamiento
Uno de los mayores cambios en estos últimos años radica en la comprensión de que la protección cardiovascular empieza incluso antes de la administración de la primera sesión de quimioterapia o de otros tratamientos oncológicos.
Actualmente, las Guías de Cardio-Oncología de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) recomiendan realizar una valoración basal del riesgo cardiovascular en aquellos pacientes que vayan a recibir terapias potencialmente cardiotóxicas. Esta evaluación tiene en cuenta factores como la edad, antecedentes cardiovasculares, hipertensión, diabetes, colesterol, tratamientos previos o el tipo de terapia que va a administrarse.
El objetivo es identificar de forma precoz qué pacientes pueden necesitar un seguimiento más estrecho y por tanto tener en cuenta para ellos medidas específicas de protección cardiovascular.
2. Detectar el daño antes de que aparezcan los síntomas
Hasta hace poco tiempo se identificaba la cardiotoxicidad cuando ya existía una alteración evidente en la función del corazón.
Actualmente la combinación de ecocardiografía avanzada, resonancia magnética cardíaca y biomarcadores permite detectar cambios mucho más tempranos, incluso cuando el paciente todavía no presenta síntomas.
Esta detección precoz facilita un seguimiento más preciso y ayuda a tomar decisiones clínicas antes de que el daño progrese.
3. La cardio-oncología es un trabajo en equipo
Otro de los grandes avances ha sido la consolidación del enfoque multidisciplinar.
En la actualidad, cardiólogos, oncólogos, hematólogos, especialistas en imagen cardíaca, enfermería e investigadores trabajan conjuntamente para valorar el riesgo cardiovascular, decidir el mejor seguimiento y minimizar las interrupciones innecesarias del tratamiento contra el cáncer.
Las guías de la ESC consideran esta colaboración uno de los pilares fundamentales de la cardio-oncología moderna.
4. El paciente tiene un papel protagonista
La investigación también ha cambiado la forma de entender el papel del paciente.
Hoy no solo se estudian parámetros clínicos o pruebas diagnósticas. Cada vez se presta más atención a la calidad de vida, los síntomas, la salud mental y la experiencia de las personas durante todo el proceso oncológico.
Además, muchos ensayos clínicos incorporan cuestionarios y medidas centradas en el paciente para comprender mejor el impacto real de los tratamientos y desarrollar estrategias que respondan a sus necesidades.
En RESILIENCE esta cercanía con los pacientes es uno de los pilares del trabajo que realizamos, la posibilidad de acompañar su proceso de forma cercana y junto a otros pacientes en situaciones similares permite incorporar ese conocimiento al proyecto y de esta manera, mejorar la experiencia de participación de futuros pacientes en el ensayo clínico.
5. Los ensayos clínicos buscan prevenir la cardiotoxicidad
Probablemente uno de los cambios más importantes es el enfoque de la investigación.
Durante años, gran parte de los estudios se centraban en comprender o tratar la cardiotoxicidad una vez había aparecido. Hoy, numerosos ensayos buscan prevenir el daño cardiovascular antes de que se produzca.
En este contexto se desarrolla RESILIENCE, un proyecto europeo financiado por la Comisión Europea que investiga nuevas estrategias para reducir la incidencia de insuficiencia cardíaca en pacientes tratados con antraciclinas.
El ensayo clínico evalúa el potencial del Condicionamiento Isquémico Remoto (RIC) como intervención preventiva para proteger el corazón durante el tratamiento oncológico. Además, incorpora herramientas avanzadas, como la resonancia magnética cardíaca y biomarcadores, para identificar de forma precoz los primeros signos de cardiotoxicidad.
Otro aspecto diferencial del proyecto es su enfoque multidisciplinar y la participación activa de los pacientes, mencionada en el punto anterior, que contribuyen a mejorar tanto el desarrollo del ensayo como la aplicabilidad de sus resultados.
Mirando al futuro
La cardio-oncología continúa evolucionando a gran velocidad.
La prevención personalizada, la detección precoz, el trabajo multidisciplinar y los ensayos clínicos orientados a proteger el corazón están transformando la forma en que se cuida a las personas con cáncer.
Cada nuevo avance supone una oportunidad para seguir mejorando la calidad de vida de los pacientes y conseguir que superar un cáncer también signifique preservar la salud cardiovascular.
💙 En RESILIENCE trabajamos para que la investigación siga acercándonos a ese objetivo.


