RESILIENCE te ayuda a sobrevivir al cáncer con un corazón fuerte

Cambios hormonales tras el cáncer y su impacto cardiovascular

Superar un cáncer abre una nueva etapa, pero algunos efectos de la enfermedad y de sus tratamientos pueden mantenerse o aparecer tiempo después. Entre ellos se encuentran los cambios hormonales, que en determinadas personas pueden influir también en la salud cardiovascular.

Estos cambios dependen del tipo de cáncer, la edad, el tratamiento recibido y las características de cada paciente. Por eso, conocer esta relación puede ayudar a mejorar el seguimiento y cuidar la salud a largo plazo.

¿Por qué pueden producirse cambios hormonales?

Algunos tratamientos oncológicos pueden modificar la producción o la actividad de las hormonas sexuales.

En las mujeres, determinadas quimioterapias, radioterapia o cirugías pueden afectar a la función de los ovarios y provocar una menopausia precoz o insuficiencia ovárica. Además, algunos cánceres hormonodependientes, como determinados cánceres de mama, requieren tratamientos que modifican la actividad de los estrógenos.

En los hombres, algunas terapias utilizadas frente al cáncer de próstata reducen la acción de la testosterona.

La evidencia científica ha relacionado la menopausia prematura con un mayor riesgo cardiovascular a largo plazo, aunque el riesgo individual depende de numerosos factores.

¿Qué relación tienen las hormonas con el corazón?

Las hormonas sexuales intervienen en diferentes procesos relacionados con la salud cardiovascular. Los cambios en sus niveles pueden influir en aspectos como el metabolismo de las grasas y la glucosa, la presión arterial o el funcionamiento de los vasos sanguíneos.

Por este motivo, algunos tratamientos que modifican la actividad hormonal también están siendo estudiados desde el punto de vista cardiovascular.

En el cáncer de mama, por ejemplo, diferentes investigaciones han analizado la relación entre terapias hormonales y eventos cardiovasculares. En el cáncer de próstata, también existe evidencia sobre el impacto cardiovascular asociado a la terapia de privación androgénica.

Esto no significa que todas las personas que experimenten cambios hormonales vayan a desarrollar una enfermedad cardiovascular. El riesgo es diferente en cada paciente y depende también de su estado de salud previo y de otros factores.

¿Qué factores conviene tener en cuenta?

Los cambios hormonales pueden sumarse a otros factores que ya influyen en la salud del corazón. Por eso, durante el seguimiento puede ser importante prestar atención a aspectos como:

  • La presión arterial
  • El colesterol
  • La glucosa
  • El peso corporal
  • El tabaquismo
  • El nivel de actividad física.

También es recomendable comunicar al equipo sanitario cualquier cambio o síntoma que aparezca y seguir las revisiones indicadas según el tratamiento recibido y el perfil de riesgo de cada persona.

El objetivo no es generar preocupación, sino disponer de más información para poder identificar y controlar los factores de riesgo cardiovascular cuando sea necesario.

Cuidar el corazón también forma parte de la recuperación

El seguimiento después del cáncer ya no se centra únicamente en comprobar la evolución de la enfermedad. A medida que aumenta la supervivencia, también adquiere mayor importancia cuidar otros aspectos de la salud que pueden verse afectados a largo plazo.

Aquí es donde la cardio-oncología desempeña un papel fundamental: cardiología y oncología trabajan conjuntamente para prevenir, detectar y abordar posibles complicaciones cardiovasculares relacionadas con el cáncer y sus tratamientos.

Mantener hábitos saludables, realizar las revisiones recomendadas y conocer los factores de riesgo individuales son algunas de las herramientas que pueden contribuir a proteger el corazón durante esta nueva etapa.

El papel de RESILIENCE

En RESILIENCE investigamos de forma específica uno de los grandes retos de la cardio-oncología: cómo reducir el impacto que determinados tratamientos contra el cáncer pueden tener sobre el corazón.

El proyecto se centra en pacientes tratados con antraciclinas y estudia si el Condicionamiento Isquémico Remoto (RIC) puede ayudar a reducir la cardiotoxicidad y el riesgo de insuficiencia cardíaca asociados a estos tratamientos.

Aunque RESILIENCE no estudia específicamente los cambios hormonales, comparte un objetivo más amplio: avanzar hacia tratamientos contra el cáncer que tengan cada vez más en cuenta la salud cardiovascular y la calidad de vida a largo plazo.

💙 Porque superar el cáncer también significa seguir cuidando el corazón.

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