La investigación cardiovascular acaba de dar un paso enorme. El ensayo clínico REBOOT, liderado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en colaboración con el Instituto Mario Negri de Milán, ha demostrado que una práctica médica vigente desde hace más de 40 años podría no ser necesaria en ciertos pacientes, cambiando así las guías de tratamiento tras un infarto de miocardio.
¿Por qué los betabloqueantes se han usado durante décadas?
Durante los años 80-90, los pacientes que sufrían un infarto no disponían de tratamientos eficaces como los actuales. En este contexto, el riesgo de sufrir arritmias o insuficiencia cardíaca era muy elevado.
Los estudios de aquella época demostraron que los pacientes que tomaban betabloqueantes tenían menos mortalidad que los que no los recibían. Por eso, estos fármacos se incorporaron como método de tratamiento y se han mantenido durante 40 años.
Sin embargo, con el paso del tiempo, el manejo del infarto ha mejorado notablemente y el conocimiento es mucho mayor.
Gracias a esto, el pronóstico de vida tras un infarto es mucho más favorable y el riesgo de sufrir arritmias o insuficiencia ha disminuido en la mayoría de los pacientes.
¿Qué mostró el estudio REBOOT?
El ensayo incluyó a 8.505 pacientes de 109 hospitales de España e Italia que habían sufrido un infarto de miocardio no complicado.
Después de un infarto, la función contráctil del corazón puede:
- Mantenerse conservada: lo que ocurre actualmente en el 70% de los pacientes
- Reducirse moderadamente: alrededor del 20% de los casos
- Deteriorarse de forma significativa: aproximadamente un 10% de los pacientes
El estudio REBOOT se centró en los dos primeros grupos, ya que no existían evidencias claras sobre los beneficios de los betabloqueantes en estos perfiles.
Los pacientes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: recibir betabloqueantes o no recibirlos, y se les realizó un seguimiento durante casi cuatro años.
Principales resultados:
- No hubo diferencias en mortalidad, reinfartos ni ingresos por insuficiencia cardíaca entre los pacientes que tomaron betabloqueantes y los que no.
- Esto demuestra que, en este perfil de pacientes, los betabloqueantes no aportan un beneficio clínico claro.
- Sin embargo, en un pequeño subgrupo con función cardíaca moderadamente reducida, sí podrían existir beneficios, según un análisis combinado con otros estudios similares.
Optimizar tratamientos y reducir medicación innecesaria
Uno de los objetivos principales del ensayo REBOOT es optimizar el tratamiento de los pacientes y, siempre que sea posible, retirar la medicación innecesaria, especialmente cuando sus efectos secundarios pueden afectar a la calidad de vida.
Entre los posibles efectos adversos de los betabloqueantes aparecen la fatiga, bradicardia, alteraciones del sueño y problemas en la esfera sexual. En los pacientes que no obtienen ningún beneficio de los betabloqueantes, estos riesgos pueden superar las ventajas de seguir tomando el fármaco.
Diferencias entre hombres y mujeres
El estudio también reveló diferencias importantes entre ambos sexos:
- En los hombres, los betabloqueantes no mostraron ningún beneficio ni ningún riesgo.
- En algunas mujeres, sin embargo, podrían asociarse con un ligero aumento de efectos adversos, aunque el riesgo absoluto es mínimo.
Pasos de futuro
REBOOT marca el principio de un gran cambio. Actualmente se están revisando los datos de este estudio junto a los de otros dos realizados en Noruega, Suecia y Dinamarca.
Durante septiembre y octubre de 2025 se realizará un análisis conjunto de los datos de estos tres grandes ensayos para reunir toda la evidencia posible y establecer una pauta definitiva para el tratamiento de los pacientes con infarto en todo el mundo.
REBOOT y RESILIENCE
El Dr. Borja Ibáñez, Director Científico del CNIC y coordinador del proyecto RESILIENCE, es también el investigador principal del ensayo REBOOT.
Ambos proyectos comparten la misma filosofía:
- Reevaluar los tratamientos estándar: muchos fármacos oncológicos se usan desde hace décadas sin replantearse sin son necesarios en todos los pacientes.
- Minimizar el daño sin comprometer la salud: disminuir tratamientos innecesarios disminuye el riesgo de efectos secundarios.
- Medicina basada en evidencia actualizada: tratamientos clásicos que deben actualizarse con datos actuales.
En RESILIENCE trabajamos para demostrar que es posible proteger el corazón durante tratamientos oncológicos cardiotóxicos, igual que REBOOT ha demostrado que algunos tratamientos tradicionales pueden no ser necesarios en todos los pacientes tras un infarto.
Cuidar a los pacientes no significa solo que superen la enfermedad, sino que lo hagan con el menor daño posible a su corazón.


