El 20 de junio hemos participado en el ESC Cardio-Oncology 2025 en Florencia, organizado por el Consejo de Cardio-Oncología de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC). Este evento ha reunido a especialistas europeos y no europeos de cardiología, oncología, hematología, radioterapia y disciplinas afines.
En las conferencias se han tratado diversos temas vinculados al avance en la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la gestión de las enfermedades cardiovasculares relacionadas con la terapia oncológica, así como la mejora de la calidad de la atención a los pacientes de cardio-oncología.
Durante el encuentro se han intercambiado conocimientos entre los mejores expertos del tema, se han obtenido nuevas perspectivas y se han creado sinergias para mejorar la calidad de la atención y los resultados de los pacientes oncológicos y supervivientes de cáncer tratados con terapias de pueden inducir cardiotoxicidad o radioterapia.
Ensayo clínico de fase II para probar una intervención sencilla que ayude a los supervivientes de cáncer a evitar la insuficiencia cardíaca
Conclusiones clave:
Se está probando una intervención sencilla, similar al aparato que se utiliza para medir la tensión arterial, para determinar si es posible reducir el riesgo de insuficiencia cardíaca en supervivientes de cáncer tratados con antraciclinas, fármacos oncológicos de uso habitual en esta enfermedad.
- El ensayo clínico de fase II para evaluar la intervención ya ha reclutado a 355 personas, y se espera que participen 608 pacientes de toda Europa en seis países y 22 hospitales.
- Es la primera vez que se ofrece una intervención a pacientes con cáncer durante su tratamiento que podría reducir su riesgo a largo plazo de insuficiencia cardíaca.
- Tres millones de europeos reciben antraciclinas como parte de su tratamiento oncológico cada año. Un millón de personas en Europa viven actualmente con insuficiencia cardíaca crónica tras un daño cardíaco relacionado con la terapia oncológica o cardiotoxicidad.
- Se está probando una intervención sencilla, similar a la tensión aplicada en el brazo durante la toma de la presión arterial, en un ensayo clínico de fase II para determinar si puede ayudar a los pacientes con cáncer tratados con antraciclinas, fármacos quimioterapéuticos comunes, a evitar la insuficiencia cardíaca.
El ensayo forma parte del proyecto RESILIENCE, cuyo objetivo es reducir la incidencia de insuficiencia cardíaca en supervivientes de cáncer. RESILIENCE es un proyecto Horizonte 2020 financiado por la Comisión Europea.
Ya se han reclutado 355 personas para el ensayo clínico de fase II, doble ciego y aleatorizado, y se espera la participación de 608 en total. Los pacientes que participarán reciben tratamiento para linfoma o cáncer de mama en 22 hospitales de seis países: España, Alemania, Portugal, Dinamarca, Francia y Países Bajos.
Las antraciclinas son medicamentos muy eficaces que se utilizan en quimioterapia para tratar varios tipos de cáncer, pero pueden tener efectos nocivos para el corazón, también conocidos como cardiotoxicidad. Esto puede provocar insuficiencia cardíaca en algunos pacientes.
“Para muchos pacientes, el equilibrio entre el cáncer y un posible daño cardíaco puede ser extremadamente estresante. Este ensayo está probando una intervención sencilla, que los pacientes pueden realizar ellos mismos en su propio hogar una vez a la semana durante el tratamiento oncológico, para intentar reducir el riesgo de daño cardíaco”, ha explicado el Dr. Borja Ibáñez, coordinador del proyecto RESILIENCE y director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en España. “Si el ensayo demuestra que esta intervención reduce la insuficiencia cardíaca en los supervivientes de cáncer, sentará las bases para un ensayo clínico de fase III aún más amplio”, ha continuado el Dr. Ibáñez.
La intervención se denomina Condicionamiento Isquémico Remoto (RIC, en sus siglas en inglés) e implica periodos controlados de restricción del flujo sanguíneo (isquemia) y restablecimiento del flujo sanguíneo (reperfusión) en la extremidad del paciente. En otras aplicaciones, se ha demostrado que ayuda a otros tejidos y órganos del cuerpo a ser más resilientes a los efectos dañinos de los cambios en el flujo sanguíneo, como el infarto de miocardio o el ictus.
El proyecto RESILIENCE también investigará las diferencias de género en el daño cardíaco relacionado con la terapia contra el cáncer y la respuesta a la intervención. Además, probará un nuevo protocolo de resonancia magnética que podría detectar daños cardíacos en pacientes con cáncer antes que con los estándares actuales.
“Esta es la primera vez que se ofrece una intervención a pacientes con cáncer durante su tratamiento que podría reducir su riesgo de insuficiencia cardíaca a largo plazo. El hecho de que la intervención sea no invasiva y no tenga efectos secundarios conocidos es una gran ventaja”. El Dr. Ibáñez ha explicado “Hemos involucrado a los pacientes en el diseño de este ensayo, y ha sido fantástico ver el entusiasmo de los pacientes con cáncer por participar y comprender la ciencia que sustenta el estudio”.
“Este ensayo ha supuesto una colaboración verdaderamente notable entre hospitales, centros de investigación, socios de la industria y profesionales clínicos de seis países, junto con el papel fundamental desempeñado por la Sociedad Europea de Cardiología. La magnitud de esta colaboración lo convierte en un estudio único e histórico en cardio-oncología”, ha concluido el Dr. Ibáñez.
Alrededor de un millón de personas en Europa viven con insuficiencia cardíaca crónica tras una cardiotoxicidad relacionada con la terapia contra el cáncer. De los cuatro millones de europeos diagnosticados con cáncer cada año, tres millones reciben antraciclinas como parte de su tratamiento. Investigaciones recientes sugieren que alrededor del 35% desarrollará algún tipo de cardiotoxicidad como resultado de las antraciclinas, y alrededor del 6% desarrollará cardiotoxicidad de moderada a grave, que puede incluir insuficiencia cardíaca.


